Biografía de Platón

Platón (429/423 a.C. - 348/347 a.C.), fue un filósofo griego clásico, matemático, escritor de diálogos filosóficos y fundador de la Academia de Atenas, la primera institución de enseñanza superior en el mundo occidental. Junto con su mentor, Sócrates, y su alumno, Aristóteles, Platón contribuyó a sentar las bases de la filosofía occidental. Platón fue alumno de Sócrates y su maestro influyó mucho en su pensamiento, cuya muerte calificó de tremendamente injusta.<!--StartFragment-->

La sofisticación de Platón como escritor es evidente en su diálogo socrático; treinta y cinco diálogos y trece cartas le han sido atribuidas, aunque estudios más modernos dudan de la autenticidad de por lo menos algunos de ellos. Aunque hay poca duda de que Platón pronunciara conferencias en la Academia que fundó, la función pedagógica de sus diálogos no se conoce con certeza. Desde los tiempos de Platón, sus diálogos se han utilizado para enseñar una gran variedad de temas, que incluyen la filosofía, la lógica, la retórica, las matemáticas y demás materias sobre las que escribió.
Basándose en fuentes antiguas, la mayoría de los estudios modernos estiman que Platón nació en Atenas o Aegina entre 429 y 423 a.C. Su padre se llamaba Aristón y según la tradición era descendiente de Codro, el último rey de Atenas, aunque este dato se ha puesto en duda en repetidas ocasiones. La madre de Platón fue Perictione, sobrina de Critias y cuya familia descendía el famoso legislador ateniense y poeta lírico Solon. Platón tuvo tres hermanos: dos varones, Adeimantus y Glaucón, y una hermana llamada Potone que fue la madre de Speusippus (el sobrino y sucesor de Platón al frente de su Academia filosófica). De acuerdo con la República
, Adeimantus y Glaucón eran mayores que Platón. Sin embargo, en su Memorabilia, Xenophon presenta a Glaucón como menor que Platón.
La leyenda cuenta que mientras Platón dormía cuando era sólo un niño, unas abejas se posaron en sus labios: un augurio de la dulzura del estilo en el que discurría su filosofía.

Parece ser que Aristón falleció cuando Platón era sólo un niño, aunque la datación exacta de su muerte es difícil. Perictione, entonces, se casó con Pyrilampes, el hermano de su madre que había servido muchas veces como embajador en la corte persa y fue gran amigo de Pericles, el líder de la facción democrática de Atenas. Pyrilampes tenía un hijo de un matrimonio anterior, Demus, fue famoso por su belleza. En el nuevo matrimonio, Perictione dio a luz al segundo hijo de Pyrilampes, Antífona, la hernamastra de Platón que aparece en Parménides.
Platón utiliza sus diálogos para presentarnos a su distinguida familia o hablar de ellos con cierta precisión: Critias habla en ambos Cármides
y Protágoras; Adeimantus y Glaucón tomar parte destacada en la República… A partir de estas y otras referencias se puede reconstruir el árbol genealógico de Platón, lo que sugiere que tenía un considerable orgullo familiar. Según Burnet, "la escena de apertura de Cármides es una glorificación de toda la familia ... respecto a los diálogos de Platón no son solamente un recuerdo de Sócrates, sino también de su propia familia".
Según Diógenes Laercio, el filósofo fue llamado Aristocles en honor a su abuelo, pero su entrenador de lucha libre, Aristón de Argos, lo apodó "Platón", que significa "amplio", debido a su robusta figura. Según las fuentes mencionadas por Diógenes (que datan de todos los período de Alejandro Magno), Platón deriva su nombre de la amplitud (platytês) de su elocuencia, o bien porque tenía una frente muy amplia (Platys). En el siglo XXI algunos estudiosos disienten de Diógenes y sostienen que la leyenda sobre el nombre de Aristocles se originó en la edad helenística.
Apuleyo nos informa de que Speusippus elogió la rapidez mental y la modestia de Platón cuando era sólo un niño. Platón recibió instrucción en gramática, música y gimnasia por los más destacados maestros de su tiempo. Platón también había asistido a cursos de filosofía, antes de reunirse con Sócrates, y en ellos empezó a familiarizarse con las doctrinas de Heráclito y Cratilo.
Platón viajó a Italia, Sicilia, Egipto y Cirene. Con alrededor de cuarenta años, regresó a Atentas donde fundó una de las primeras escuelas conocidas en la civilización occidental, en una parcela de tierra en el bosque Hecademus o Academus. La Academia funcionó hasta 529 d.C., cuando fue cerrada por Justiniano I de Bizancio por considerarla una amenaza para la propagación del cristianismo. Muchos intelectuales fueron instruidos en la Academia, pero sin duda el más prominente fue Aristóteles.
Platón pone de manifiesto, sobre todo en su Apología de Sócrates
, que fue uno de jóvenes seguidores de Sócrates. En ese diálogo, Sócrates presenta a Platón como uno de los jóvenes que están lo suficientemente cerca de él como para haber sido corrompido, y cuestiona por qué sus padres y hermanos no declararon en su contra si él era culpable de ese crimen. Más tarde, Platón se ofrece junto con Crito, Critobolus, y Apolodoro a pagar una multa de 30 minas en nombre de Sócrates, para tratar de indultarlo de la pena de muerte propuesta por Meletus. En Fedón se explica la ausencia de Platón en el último día de Sócrates porque estaba enfermo.

No obstante, la relación entre Platón y Sócrates es problemática y sigue siendo objeto de estudio.
Treinta y cinco diálogos y trece cartas han sido atribuidos tradicionalmente a Platón, aunque la teoría moderna pone en duda la autenticidad de algunos de estos textos. Los escritos de Platón han sido publicados de varias maneras, lo que ha dado lugar a varias convenciones relativas a la denominación y referencia de los textos de Platón.
El sistema habitual para hacer referencias a las secciones del texto de Platón se deriva del siglo XVI, de la edición de las obras de Platón por parte de Henricus Stephanus.
La tradición coincide en la disposición de los textos de Platón en tetralogías. Este sistema lo creó Diógenes Laercio.

Las obras no atribuidas a Platón son consideradas Notheuomenoi (falsas) o apócrifas.
Sin duda alguna, el legado más célebre de Platón han sido sus diálogos. El orden exacto en el que los diálogos fueron escritos no se conoce. Asimismo, los exégetas de los textos del filósofo griego cada vez se muestran más escépticos antes la idea de ordenar con precisión dichos diálogos.
Sócrates figura en todos los diálogos y estos textos están considerados las representaciones históricas más fiables que tenemos sobre la figura del filósofo, por lo que también reciben el nombre de diálogos socráticos. La mayoría de ellos presentan a Sócrates debatiendo un tema, a menudo relacionado con la ética, con un amigo o con alguien que presume ser un experto en ello. A través de una serie de preguntas se pone de manifiesto que el presunto experto no sabe nada del tema y se invita al lector a que reflexione si él conoce algo más de lo que se debate o no. En esto consiste la enseñanza indirecta de estos diálogos.

Los diálogos pueden dividirse en tres grandes grupos:

-       Diálogos de juventud o diálogos socráticos: Apología, Cármides, Critón, Preotágoras, Ion, Laques, Traímaco, Lisis y Eutifrón. En estos textos, que muestran una clarísima influencia de Sócrates, se debaten, sobre todo, cuestiones éticas.

-       Diálogos de transición: Menéxeno, Hipias Mayor, Hipias Menor, Gorgias, Menón, Eutidemo y Crátilo. En esta época surgen las cuestiones de carácter político y la filosofía del lenguaje. Además, comienza a pergeñarse la teoría de la reminiscencia.

-       Diálogos críticos o diálogos de madurez: El banquete, República, Fedro y Fedón. Platón presenta la teoría de las ideas y termina de esbozar la teoría de la reminiscencia.

-       Diálogos críticos o diálogos de vejez: Epínomis, Leyes, Critias, Sofista, Político, Filebo, Teeteto, Parménides y Timeo. Platón realiza en estos diálogos una revisión de sus teorías e ideas anteriores y presenta nuevos temas, como la medicina y la naturaleza.

 

Platón nunca se presenta como un participante en diálogos, y con la excepción Apología, no hay ninguna indicación de que había oído ninguno de los diálogos de primera mano. Algunos diálogos no cuentan con un narrador sino que tienen forma dramática y otros son narrados por Sócrates, que habla en primera persona.

El juicio de Sócrates es sin duda el tema central y unificador de los grandes diálogos platónicos. Debido a esto, la Apología de Platón es quizás el más leído de los diálogos. En él, Sócrates trata de ahuyentar los rumores de que él es un sofista y se defiende contra las acusaciones de falsa creencia en los dioses y corrupción de los jóvenes. Sócrates, en cambio, insiste en que esta calumnia será la verdadera causa de su muerte, y afirma que los cargos presentados son falsos. Sócrates niega ser sabio y explica cómo su vida como filósofo comenzó gracias al Oráculo de Delfos: su intento de resolver el enigma del Oráculo le puso en contra de sus prójimos y que este es el motivo por el que su figura se considera una amenaza a la ciudad-estado de Atenas.

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