Biografía de Jean-Paul Sartre

Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – París, 15 de abril de 1980), conocido como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo existencialista francés, novelista, guionista, dramaturgo, biógrafo, crítico literario y activista político que se convirtió en una de las figuras claves de la filosofía francesa del siglo XX y el existencialismo. 

Jean-Paul Sartre nació y creció en París. Hijo de Jean-Baptiste Sartre, un oficial naval, y Anne-Marie Schweitzer, de origen alsaciano y prima de Albert Schweitzer, quien fue laureado con el Premio Nobel de la Paz en 1952. Cuando Sartre tenía sólo 15 meses, su padre falleció y Anne-Marie sacó adelante a su hijo con la ayuda de su padre, Charles Schweitzer, un profesor de alemán que más tarde iniciaría a Jean-Paul Sartre en las matemáticas y la literatura clásica. 

Cuando Sartre era sólo un adolescente, en la década de los años veinte, se sintió atraído por la filosofía tras leer Esai sur les données immédiates de la consciente de Henri Bergson. El existencialista francés se doctoró en filosofía en París en la elitista École Normale Supérieure, un centro educativo superior que fue la cuna de muchos de los pensadores franceses e intelectuales más prominentes de la época. Jean-Paul Sartre recibió la influencia de muchos de los aspectos de la filosofía occidental, personificada en nombres como Kant, Hegel, Heidegger y Husserl, entre otros. 

En 1929 conoció a Simone de Beauvoir en la École Normale. La escritora francesa estudiaba en la Sorbonne y más tarde se convirtió en una reputada filósofa, feminista y escritora. Sartre y Beauvoir nunca más se separarían a lo largo de su vida y mantuvieron una larga relación sentimental, aunque ninguno de los dos practicaba la monogamia. Desde 1929 hasta 1931 Jean-Paul Sartre fue reclutado por el ejército francés.  

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir desafiaron y cuestionaron los cánones culturales y sociales de sus antecesores, considerándolos aburguesados. De hecho, uno de los temas dominantes de los primeros trabajos de Jean-Paul Sartre fue el conflicto entre la conformidad opresiva y espiritualmente obsesiva, la mauvaise foi como él la denominaba, y la forma auténtica del ser. Este enfrentamiento es el tema central de obras como El ser y la nada (1943).

En 1939, Jean-Paul Sartre fue alistado por el ejército francés, donde sirvió como meteorólogo. Un año más tarde, el existencialista galo fue capturado por tropas alemanas en Padoux y pasó nueve meses como prisionero de guerra, primero en Nancy y después en Stalag, donde escribió su primera pieza teatral, un drama ambientado en la Navidad titulado Barioná, el hijo del trueno. Durante este periodo, Jean-Paul Sartre leyó las obras de Heidegger, quien se convirtió en la mayor influencia rastreable en la parte de la filosofía sartreriana dedicada a la ontología fenomenológica. Debido a su precario estado de salud, Sartre fue liberado en abril de 1941 y recibió el estatus de civil. Sartre recuperó su puesto como profesor del Lycée Pasteur, situado en el Hotel Mistral de Montparnasse, muy cerca de París, y le fue otorgada una nueva plaza en la que sustituía a un profesor judío que fue vetado por la ley de Vichy. 

Tras su regreso a París en mayo de 1941, Jean-Paul Sartre participó en la fundación de un grupo llamado Socialisme et Liberté en el que participaban otros escritores como Simone de Beauvoir, Jean-Toussaint, Dominique Desanti y Jean Kanapa, así como algunos estudiantes de la École Normale. En el mes de agosto, Sartre y Simone de Beauvoir viajaron a al Riviera Francesa en busca del apoyo de André Malraux y André Gide, quienes no acabaron de decidirse por ingresar en el grupo. Socialisme et Liberté se disolvió muy pronto y Jean-Paul Sartre se decantó por dedicar su tiempo a la escritura en lugar de a la resistencia política. Durante esta época, el filósofo francés escribió El ser y la nada, Las moscas y A puerta cerrada, obras que consiguieron huir de la censura alemana. Sartre, además, tuvo una constante participación en revistas literarias legales e ilegales.

Después de la liberación de París en agosto de 1944, Jean-Paul Sartre escribió Reflexiones sobre la cuestión judía, un libro en el que intenta explicar la etiología del odio mediante el análisis del odio antisemita. Sartre fue un activo participante de Combat, un periódico creado en la clandestinidad por Albert Camus. De hecho, Sartre y Beauvoir serían amigos íntimos de Camus hasta que éste renegó del comunismo, un cisma que les dividió en 1951. 

Cuando la guerra cesó, Sartre fundó Les Temps Modernes, una publicación literaria y política de periodicidad mensual, y se volcó por completo en la escritura aunque mantuvo su activismo político. Jean-Paul Sartre plasmó sus experiencias bélicas en la sublime trilogía titulada Los caminos de la libertad (1945-1949), compuesta por La edad de la razón, El aplazamiento y La muerte en el alma

Jean-Paul Sartre continuó escribiendo una literatura políticamente comprometida y muy activista. En 1948 publicó Las manos sucias, una obra que explora las dificultades de complementar una carrera intellectual con un compromise político. El existencialista abrazó el comunismo y defendió el existencialismo, aunque nunca se afilió de forma oficial al Partido Comunista, y tuvo un importante papel en la oposición contra la dominación francesa de Algeria y fue uno de los firmantes del Manifeste des 121. Además, Sartre tenía como empleada del hogar a una joven de Algeria a quien adoptó como su hija en 1965.

El filósofo francés también mostró su rechazo por la Guerra de Vietnam y junto a Bertrand Russell y otros intelectuales organizaron un tribunal que tenía que juzgar a los Estadados Unidos por crímenes de guerra. Este tribunal se conocía como el Tribunal Russell y fue creado en 1967, pero su efectividad fue muy limitada. 

Sartre luchó toda su vida por intentar reconciliar sus ideas existencialistas sobre la libre voluntad con los principios comunistas. La obra más definitoria del filósofo francés sobre este tema es Crítica de la razón dialéctica, publicada en 1960 (un segundo volumen fue publicado de forma póstuma). En este libro, Sartre dota al marxismo de una defensa intelectual mucho más vigorosa de la que nunca tuvo antes y concluyó con la idea de que la noción de clase definida por Marx es una falacia. Jean-Paul Sartre pone énfasis en los valores humanistas de los primeros escritos de Marx y esto le llevó a enfrentarse con los más destacados intelectuales comunistas de la Francia de los años sesenta. 

El escritor existencialista fue enviado a Cuba en estos años para reunirse con Fidel Castro y hablar con Ernesto Che Guevara, a quien dedicó grandes halagos a su muerte y de quien dio que era “el hombre más perfecto de nuestra era”. 

En 1964, Jean-Paul Sartre renunció a la literatura dando una explicación aguda y sardónica de los primeros diez años de su vida en el libro Las palabras (1964). El existencialista concluye en esta obra tachando a la literatura de ser un sustituto burgués del compromiso real con el mundo. Sartre fue el primer ganador de un Premio Nobel que lo declinó de forma voluntaria, y previamente había rechazado también la Legión de Honor francesa, en 1945. La concesión del Nobel a Sartre fue anunciada el 22 de octubre de 1964, y el 14 de octubre del mismo año el escritor francés había escrito una carta al Instituto Nobel pidiendo que su nombre fuera retirado de la lista de nominados, y advirtiendo de que en caso que le fuera otorgado el galardón no lo aceptaría. Pero la carta jamás fue leída y el 23 de octubre Le Figaro publicó una explicación del propio Sartre explicando su negativa a recibir el premio. 

A pesar de la celebridad que sus trabajos alcanzaron en todo el mundo, Sartre siempre se mantuvo con muy pocas posesiones y estrechamente implicado con las causas a las que apoyaba, incluso hasta el momento de su muerte. En los disturbios causados por los estudiantes de París en Mayo del 68, Jean-Paul Sartre fue arrestado por desobediencia civil pero el presidente Charles de Gaulle intervino en su favor para que fuera liberado. 

La condición física de Sartre se vio muy deteriorada en parte por la incansable rutina de trabajo que se imponía, para la que utilizaba drogas como la anfetamina, sobre todo en la época en la que escribía el segundo volumen de Crítica de la razón dialéctica y una monumental biografía analítica de Gustave Flaubert. Ambas obras permanecieron inacabadas a su muerte. 

Jean-Paul Sartre falleció en París a causa de un edema pulmonar el 15 de abril de 1980. El célebre filósofo existencialista está enterrado en el cementerio de Montparnasse en París.