James Joyce
Biografía de James Joyce
James Augustine Aloysius Joyce, conocido como James Joyce, (Dublín, 2 de febrero de 1882 – Zurich, 13 de enero de 1941) fue uno de los escritores más influyentes del siglo XX y su legado literario cuenta con el reconocimiento internacional. Su obra Ulises (1922) está considerada una auténtica obra maestra, así como la serie de relatos recogidos bajo el título Dublineses (1914) y su novela parcialmente autobiográfica Retrato del artista adolescente (1916). James Joyce es uno de los escritores más relevantes del Modernismo Anglosajón, junto con otros grandes nombres de la literatura como Samuel Beckett, T. S. Elliot y Ezra Pound.
James Joyce vivió la mayor parte de su vida adulta fuera de su país natal, pero su universo literario nunca dejó de ser Dublín, su cuidad de origen. Esa ciudad es la que provee al escritor irlandés de ambientes, escenarios y personajes. Joyce, además, supo reflejar de forma magistral su relación problemática con la iglesia católica irlandesa a través de Stephen Dedalus, su alter ego literario. Sin embargo, pese al regionalismo de sus obras, la literatura de James Joyce ha tenido una inabarcable influencia en todo el mundo, no sólo en Irlanda.
El escritor James Joyce nació en 1882 en un suburbio de clase media de Dublín llamado Rathgar, más concreto en Brighton Square. Sus padres, John Stanislaus y May, eran católicos y James fue el mayor de diez hermanos, cuatro varones y seis mujeres. La familia paterna de Joyce, originaria de Fermoy, tuvo la concesión de la explotación de piedra caliza y sal en Carrigeeny, muy cerca de Cork, y vendieron este privilegio en 1842 por quinientas libras. A partir de este momento siguieron regentando una empresa como fabricantes y vendedores de caliza y sal, pero esta empresa quebró en 1852.
El padre y el abuelo de James Joyce se casaron con mujeres provenientes de familias adineradas. En 1887 el padre del escritor, John Stanislaus, fue nombrado recaudador de impuestos de la Oficina de Recaudación del Ayuntamiento de Dublín y esto supuso que la familia se mudase a Bray, un pueblo con cierta categoría residencial situado a diecinueve kilómetros de Dublín.
Cuando James Joyce era un niño sufrió el ataque de un perro mientras jugaba con su hermano Stanislaus junto a un río. Desde aquel entonces, el autor irlandés desarrolló una fobia a los perros que le duraría de por vida. A Joyce también le aterrorizaban las tormentas, a las que consideraba un signo de la ira de Dios debido a sus profundas creencias religiosas. Los miedos del escritor quedaron cumplidamente reflejados en algunas de sus obras como Finnegans Wake (1939), Ulises y Retrato del artista adolescente.
En 1891, con sólo nueve años James Joyce escribió un poema sobre el fallecimiento del político irlandés Charles Stewart Parnell, titulado Et tu, Healy. Su padre quedó tan impresionado por el talento de su hijo que hizo imprimirlo y envió una copia a la Biblioteca Vaticana.
No obstante, no todo serían buenas noticias en ese año, ya que el nombre de John Joyce apareció en un registro de quiebras e impagos y fue apartado de su puesto de trabajo. Dos años después fue despedido a causa de una reorganización de la Oficina de Recaudación, y debido a los antecedentes de John Joyce, éste perdió su puesto de trabajo. Este momento supuso el inicio de la crisis económica en la que se verá sumergida la familia Joyce debido a la poca destreza del padre para la gestión financiera y, posteriormente, a su alcoholismo.
James Joyce estudió en el selecto internado de jesuitas Clongowes Wood College, en County Kildare. El futuro escritor ingresó en 1888 y de inmediato destacaron sus dotes y habilidades, aunque los problemas económicos de la familia provocaron que tuviera que abandonar el centro cuatro años después. En este momento se matriculó en el colegio Christian Brothers, situado en la calle North Richmond Street de Dublín. Un año después, en 1893, le ofrecieron una plaza en un colegio dublinés también regentado por jesuitas, el Belvedere College. Esta oferta se hizo con la idea de que el destacado y brillante estudiante James Joyce ingresara en la orden religiosa. No obstante, Joyce rechazó el catolicismo a los dieciséis años, aunque como él mismo reconoció, jamás pudo evitar las influencias que recibió de esta religión y, sobre todo, de la filosofía de Tomás de Aquino.
James Joyce se matriculó en 1898 en el University College de Dublín para estudiar inglés, francés e italiano. Asimismo, el escritor comenzó a frecuentar los círculos literarios y teatrales dublineses, y tomó parte activa en las actividades literarias organizadas por la universidad. En 1900 el autor irlandés publicó en la revista Forthnighly Review su primer ensayo: un pequeño tratado titulado New Drama sobre la obra del noruego Henrik Ibsen. James Joyce fue, además, miembro de la Literary and Historical Society y conoció a W. B. Yeats en 1902, quizá una de las personas que más influencia tuvieron en el escritor.
Tras su graduación en 1903, James Joyce se trasladó a París para estudiar Medicina, pero la precaria situación económica de su familia, que les obligó a vender todas sus posesiones para instalarse en una pensión, le hizo abandonar sus propósitos. Joyce buscó trabajo como profesor y periodista en la capital francesa pero no fueron tiempos fáciles para él, ya que muchas veces se vio obligado a pasar hambre. El escritor irlandés regresó a Dublín meses más tarde para atender a su madre, enferma de cáncer en fase terminal. El fallecimiento de su madre, May, perturbó a James Joyce, quien se sumergió en los bajos fondos de Dublín: subsistió realizando trabajos de lo más variopinto y pidiendo préstamos a sus amigos. Una de las ocupaciones que tuvo Joyce durante esta etapa turbulenta fue la de cantante, ya que era un experimentado tenor y llegó a ganar un premio en 1904 en el festival irlandés Feis Ceoil.
En 1904, James Joyce terminó Retrato del artista adolescente, una obra con carga autobiográfica que combina elementos del ensayo con la ficción. Tras ser rechazada por la revista Dana, Joyce decidió revisar la obra y convertirla en la novela Stephen el héroe. No obstante, la obra no llegó a publicarse con ese título.
Ese mismo año, Joyce conoció a Nora Barnacle, una joven camarera de pisos del hotel Finn’s originaria de Galway. El escritor contaba por aquel entonces con veintidós años y tuvo su primera cita con Nora el 16 de junio de 1904, precisamente el día en que ambientó su obra magna Ulises.
Durante esta época, James Joyce residió en Dublín y cayó en el alcoholismo. Según cuentan sus biógrafos, en una noche de borrachera tuvo una pelea con un hombre en el parque St. Stephen’s Green. Tras el altercado, un conocido de su padre, Alfred H. Hunter, lo recogió y lo llevó a casa para que le atendieran y le curasen las heridas. Hunter profesaba la religión judía y en Dublín se rumoreaba que su mujer le era infiel. Los estudiosos de la obra de James Joyce apuntan que Hunter pudo ser la persona en que el escritor se basó para crear a Leopold Bloom, el protagonista de Ulises.
A finales de 1904, James Joyce y Nora Barnacle abandonaron por voluntad propia la capital irlandesa y se trasladaron a Zurich, donde supuestamente el escritor trabajaría en la Berlitz Language School como profesor de inglés. No obstante, la persona que le facilitó el puesto resultó ser un estafador y tal puesto no existía. Por suerte, el director del centro redirigió a Joyce a Trieste por si allí encontraba algún trabajo, pero tampoco hubo fortuna. Finalmente, James Joyce consiguió un trabajo como docente en Pula, una ciudad que hoy pertenece a Croacia pero por aquel entonces era parte del Imperio Austro-Húngaro.
Permaneció en Pula desde octubre de 1904 hasta marzo de 1905 ejerciendo como profesor para oficiales de la armada austro-húngara que residían en la base militar. A causa de que en marzo de 1905 se descubrió un complot de espionaje en la ciudad y todos los extranjeros fueron expulsados, Joyce se mudó a Trieste y comenzó a dar clases de inglés allí. El autor irlandés permaneció durante diez años en la ciudad y su idioma de comunicación será el italiano, lengua que utilizará años después con su hijo Giorgio y su hija Lucía.
Será este mismo año cuando Nora dé a luz a Giorgio, el primero de sus hijos, cuando James Joyce contactará a su hermano Stanislaus para intentar convencerlo de que se trasladara a Trieste para trabajar con él como profesor, con la promesa de que tendría un futuro más prometedor del que disfrutaba en Dublín. Sin embargo, los biógrafos del escritor apuntan que las razones de este ofrecimiento eran económicas, ya que Joyce necesitaba aumentar los ingresos familiares y pensó que su hermano podría contribuir. Finalmente, Stanislaus se mudó a Trieste y la relación entre los hermanos fue tensa, ya que éste no aprobaba la relación frívola de James con el alcohol y el dinero.
A finales de 1906, James Joyce, viajero incansable, marchó a Roma con la certeza de que encontraría un puesto de trabajo en un banco romano. No obstante, la capital italiana no le agradó y regresó a Trieste a principios de 1907. En verano de ese año nació su hija Lucia y se publicó su primer libro, Música de cámara, una colección de poemas amorosos. James Joyce acusó durante 1907 los primeros síntomas de una enfermedad ocular llamada iritis que con el tiempo le dejaría prácticamente ciego.
En el verano de 1909 James Joyce regresó a Dublín con su hijo Giorgio, para visitar a su padre y publicar su antología de cuentos titulada Dublineses. No obstante, a principios de agosto le llegó una de las peores noticias de su vida: dos de sus amigos, Vincent Cosgrave y Saint-John Gogarty le hicieron saber que su compañera, Nora, le había sido infiel y le sugirieron que Giorgio no era hijo suyo. Gracias a las incansables cartas de Nora y al consejo de otro amigo, Francis Byrne, y su hermano Stanislau, Joyce comprendió que había sido víctima de un cruel montaje. Una vez superado este bache, el escritor irlandés visitó por primera vez a la familia de su mujer en Galway, quienes le acogieron de una forma muy amistosa. Al regresar a Trieste se llevó consigo a una de sus hermanas, Eva, para que ayudase a Nora en las tareas domésticas. Tras un mes en el hogar familiar, James Joyce regresó a Dublín para cerrar dos tratos que se deshicieron rápidamente en su ausencia: la construcción de un cine en la capital irlandesa y la importación del tejido irlandés llamado tweed a Italia.
Al regresar a Trieste en enero de 1910, James Joyce se llevó con él a otra de sus hermanas, Eileen, quien pasó el resto de su vida en el continente (Eva regresó años más tarde a Irlanda).
En 1912 la situación económica de la familia Joyce era muy crítica y el escritor, para ingresar algún dinero extra, pronunció varias conferencias en la Università Popolare y publicó algunos artículos en varios periódicos. En abril se examinó para ejercer como profesor en Italia pero, aunque superó el examen, la ley italiana le negó un puesto de trabajo como docente por su condición de extranjero.
En verano de este mismo año regresó a Dublín con toda su familia y mientras estaban allí su hermano Stanislaus, que permanecía en Trieste, les advirtió de que iban a desahuciarles. Finalmente resolvieron la situación buscando un piso más pequeño, donde residieron Joyce, su mujer e hijos hasta su marcha de Trieste. En esta época, James Joyce discutía con su editor, George Roberts, la publicación de Dublineses. Para Roberts, el libro buscaba demasiado la polémica. No sólo realizaba un retrato muy poco amable de su país sino que, además, en el cuento Un encuentro uno de los personajes parecía ser homosexual. El libro no se publicó hasta dos años más tarde y este fue el último viaje de Joyce a Dublín. El desencuentro con su editor fueron el detonante para que Joyce escribiera una sátira contra Roberts titulada Gases from a Burner.
Durante esta época, James Joyce entabló relación con un escritor de origen judío llamado Ettore Schmitz que más tarde se dará a conocer como Italo Svevo. El autor italiano fue alumno suyo de inglés y una amistad les unirá de por vida. También en estos años, Joyce se enamoró de una de sus alumnas llamada Amalia Poper, quien le sirvió como musa para numerosos poemas y escritos. En 1913, el poeta Ezra Pound, conocedor de la penosa situación económica de la familia Joyce, le escribe por mediación de Yeats para ofrecerle una colaboración en las revistas Poetry y The Egoist.
En los albores de la I Guerra Mundial, en 1914, James Joyce consiguió por fin que un editor publicase Dublineses. Grant Richards, a quien conocía desde hacía tiempo, se decidió a publicar sus relatos y la mayor parte de las críticas que recibió fueron positivas. No obstante, se vendieron muy pocos ejemplares, algo a lo que contribuyó el estallido de la guerra. En esta época, Joyce estaba trabajando en Retrato del artista adolescente y comenzó a escribir una novela cuyo proyecto tenía en la mente desde 1907: Ulises.
A causa de la guerra, la familia Joyce tuvo que abandonar Trieste y se trasladaron a Zurich, en Suiza, un país neutral. Stanislaus, por otro lado, fue encerrado en un campo de presos. Durante esta época, James Joyce comenzó a cultivar éxitos y alabanzas, y disfrutó de una época sumamente creativa. H. G. Wells declaró su admiración por la obra de Joyce, a la que accedía por entregas gracias a The Egoist. Aunque sus ingresos seguían siendo bastante reducidos, sobrevivió dando clases gracias a la ayuda de Yeats, Pound, Wells y la editora de The Egoist, Hariet Shaw Weaver, quien se convirtió en su agente.
A finales de 1916 salieron a la luz la primera edición norteamericana de Dublineses y la primera edición mundial de Retrato del artista adolescente. Las dos fueron publicadas gracias al editor neoyorkino B. W. Huebsch. La publicación en Estados Unidos le dio la oportunidad de ser conocido por un público mucho más amplio. Sin embargo, en 1917 empeoraron sus problemas con la vista: padeció de sinequia y glaucoma.
En esta época, una admiradora anónima le enviaba regularmente donaciones de dinero en metálico y durante un viaje por causas de salud a Locarno se enamoró de una joven médica alemana, Gertrude Kaempffer. Joyce aprovechó esta experiencia para crear al personaje de Gerty (diminutivo de Gertrude), la joven con la que Leopold Bloom se excita sexualmente en Ulises. Al regresar a Zurich le informan de que otro admirador anónimo se ha comprometido a ingresarle mil francos mensuales. Gracias a estas donaciones, James Joyce pudo reducir sus clases.
En 1918, James Joyce fundó en Zurich la compañía de teatro “The English Players” con el actor Claud Sykes a la cabeza. El escritor irlandés se convirtió en un habitual de las fiestas de la ciudad, a pesar de que su mujer se mostraba muy preocupada por su alcoholismo y por la obsesión de James de centrarse en la escritura de Ulises. De hecho, el autor manifestó con fastidio en varias ocasiones a sus amigos la indiferencia de su mujer hacia sus libros.
James Joyce publicó en mayo de 1918, en Inglaterra y Estados Unidos simultáneamente, Exiles, mientras Ulises estaba apareciendo por entregas en la revista Little Review. Virginia Woolf y su marido Leonard apreciaban mucho estos capítulos de la que está considerada como la obra magna de Joyce, a pesar de que lo encontraban un tanto procaz, opinión que compartían con la escritora Katherine Mansfield.
En ese mismo año, el autor irlandés se enamoró de una joven suiza llamada Marthe Fleischmann, con la que mantuvo una relación platónica y espistolar. Se dice que esta mujer también aparece en Ulises, como inspiración de algunos personajes femeninos. Joyce, cada vez más alcoholizado, bebía a escondidas de su mujer y tuvo que abandonar el consumo de absenta, licor que adoraba, y se pasó al vino blanco. de las virtudes más llamativas del texto.
Al terminar la guerra, Stanislaus fue liberado del campo en el que estaba preso y los Joyce regresaron a Trieste. No obstante, Stanislaus no compartió vivienda con ellos y se mostró molesto con su hermano James por muchas razones. Una de ellas era que no había respetado su promesa de dedicarle Dublineses.
A mediados de 1920 Ezra Pound convenció a James Joyce de que viajara a París, y una estancia que se preveía de una semana se alargó hasta las dos décadas. En 1921, James Joyce trabajó muy duro para concluir Ulises, y en París conoció a Ernest Hemingway.
A mediados de 1920, fue atraído a París por Ezra Pound, que le tentó con la posibilidad de que se tradujesen al francés el Retrato y Dublineses. Joyce iba para una semana, pero al final se quedó veinte años. Resulta especialmente pintoresco el encuentro en París entre James Joyce y Marcel Proust, en mayo de 1922, cuando Ulises ya había sido publicado. Ambos declararon que no conocían la obra del otro con cierto desdén, y Joyce eludió al escritor francés en Finnegans Wake. No obstante, cuando Proust murió unos meses después, Joyce acudió a su sepelio.
La consagración literaria de James Joyce vino con la publicación de Ulises, la obra que se ha considerado su obra maestra. La obra fue publicada por Sylvia Beach, una estadounidense afincada en París y propietaria de la célebre librería Shakespeare & co. Ulises es una novela experimental dividida en capítulos que no sólo condicionan la acción sino que aportan, cada uno, su propia técnica literaria: monólogo interior, ensayo científico, estilo periodístico… Ulises es una novela que rebosa experimentación con el lenguaje, así como simbología. James Joyce lanza, además, en Ulises afilados ataques hacia el estado y la Iglesia católica, y algunos de los pasajes de la novela fueron tachados por sus contemporáneos como obscenos.
Ulises es una reescritura irónica de la Odisea de Homero. La novela de Joyce abarca las veinticuatro horas del 16 de junio de 1904 y la vida en ese periodos de tres dublineses de clase media-baja: Leopold Bloom, un judío que deambula por las calles de Dublín para no regresar a casa, ya que sabe que su mujer, Molly Bloom, le está siendo infiel, y Stephen Dedalus, un joven poeta más maduro que el que apareció en Retrato del artista adolescente. Ulises es una novela con innumerables facetas, tanto por lo que respecta a las conexiones que mantiene con la literatura clásica (Shakespeare, por ejemplo, y, cómo no, Homero), como por las que le une con la literatura inmediatamente anterior.
Durante esta etapa, James Joyce visitó frecuentemente Suiza para someterse a una cirugía ocular y para tratar a su hija Lucia, enferma de esquizofrenia, que llegó a ser tratada por Carl Jung. El célebre psiquiatra tras leer Ulises afirmó que tanto el padre como la hija padecían de esta enfermedad, pero Joyce siempre protegió a Lucia argumentando que había heredado su genialidad y por eso sufría estos males. Stephen Joyce, el actual heredero del escritor, quemó las numerosísimas cartas que intercambiaron padre e hija, por lo que desconocemos los detalles de la relación paterno-filial.
En 1931, James Joyce contrajo matrimonio con Nora Barnacle, su compañera desde hacía treinta años.
Gracias al apoyo ofrecido en París por Maria y Eugene Jolas, James Joyce pudo acabar la que sería su última obra: Finnegans Wake. Después de larguísimos años de escritura, fue el respaldo de los Jolas junto con la ayuda económica de Harriet Shaw Weaver lo que permitió que esta obra viera la luz. James Joyce tuvo la idea que sería el germen de Finnegans Wake en Inglaterra, en una breve estancia en 1922. No obstante, la novela no alcanzaría su forma definitiva hasta 1939.
Finnegans Wake no obtuvo una buena acogida por parte de la crítica, aunque con el tiempo esta novela ha alcanzado una mayor consideración. A partir del vanguardismo de Ulises, James Joyce manipula el lenguaje de su última novela para hacerlo ir desde el inglés ordinario hasta una lengua apenas inteligible, compuesta con elementos de sesenta lenguas distintas, formas sintácticas completamente novedosas y un vocabulario inédito. Esta experimentación lingüística ha complicado desde siempre su traducción a otras lenguas, como por ejemplo al castellano.
A causa de las duras críticas contra Finnegans Wake y del estallido de la II Guerra Mundial, James Joyce regresó a Zurich a finales de 1940 para huir de la ocupación nazi de Francia. El escritor irlandés se sometió a una operación de úlcera de duodeno perforada el 11 de enero de 1941 y tras graves complicaciones entró en coma. La madrugada del 13 de enero de 1941 despertó de su estado y le rogó a una enfermera que llamara a su esposa e hijo para poder comunicarse con ellos antes de volver a perder la consciencia, pero falleció quince minutos después, antes de que su familia llegase al hospital.
James Joyce está enterrado en el cementerio Fluntern de Zurich, y a su lado se encuentra enterrada su esposa Nora, que le sobrevivió diez años, y su hijo Giorgio, fallecido en 1976.
Me gusta